AUTOR

Javier Braga.

Eterno escritor de Sinteligente. Administrador de Sinteligente TV. Colaborador de Yocable. Seriéfilo, cinéfilo, futboléfilo (?). Creador de este blog de humor, con un gran toque personal, que busca hacer reír con alguna tontería publicada, algún cuento que surja o alguna frase pelotuda que se me escape.

EL TRAJE DE NAVIDAD

23 de diciembre de 2009

Era una víspera de navidad como cualquier otra. Carlos desempolvaba aquel veterano traje de Papá Noel. Era un tanto increíble confundirlo con el personaje de esa fábula cuando vestía tal atuendo, pues mientras los años pasaban, el polvo y el apolillamiento impedían el personaje.

¿Otra vez ese traje Carlos? – Le decía la esposa.

Patricia, ¿cuántas veces debo decirte que este viejo traje me trajo muchas alegrías en mi infancia y ahora se las trae a nuestra hija? – Dijo Carlos aludiendo al pasado en que su padre se disfrazaba cada Navidad, el cual se repetía transformándolo a él en aquél personaje, y a su hija, en el destinatario.

De pronto, su hija ingresó a la habitación, y dijo - No quiero que te disfraces otra vez papá. Ya sé que sos vos el que aparece cada Navidad. Quiero que venga el verdadero Papá Noel - . Desencajado por la situación, Carlos aceptó la derrota. Ahora era momento de encontrar a alguien que se disfrazase. También era hora de comprar un traje más nuevo que el utilizado, proveniente de la Navidad del 81.

Mientras tanto, en una casa oscura, silenciosa y desarreglada, un sujeto bebía una botella de vodka al sonar de una antigua radio de frecuentes interferencias. Mal vestido, con barba producto del descuidado, un aroma producto del alcohol y el cigarro, y actitud antisocial, aguardaba la Navidad observando al techo y suspirando. Minutos después de culminar la botella, decidió trasladarse hacia aquél traje que tantas emociones había creado. Un traje barato, pero rico en lo logrado y vivido. Un traje del gordito Noel que alguna vez éste gordito desesperanzado supo cargar con alegría. Luego de tomarlo, lo dejó sobre una mesa, olvidándolo, como ya lo había hecho por un tiempo más que extenso. Poco después tomó el teléfono.

- Hola, linda. No sé si te acordás quien soy. Bueno, igual, a vos no te importa mi nombre y a mí no me importa el tuyo tampoco, así que… - Vacila y prosigue – Me preguntaba si pese a que estamos a pocas horas de la Navidad, trabajas hoy. Ofrezco buen dinero.

Una hora más tarde, una hermosa chica golpeó la puerta de la casa de ese sujeto. Luego de ingresar, ella le dijo: - No tengo mucho rato, tengo una familia con quien festejar-. Al ver el traje de Santa (o como se le quiera llamar) sobre una mesa, la chica dijo: - ¿Con trajes hoy? ¿No podías ser más creativo un día que no venga apurada?-. Luego de decir eso, tomó el traje e intentó ponérselo. En ese momento, aquél veterano amargado y callado, se enfureció y gritó con todas sus fuerzas que soltase esa ropa.

Ante el grito, la chica le dijo: - Está bien. Entiendo que querés ser vos el disfrazado. Pruébatelo-. Él se rehusó en un principio. Luego se lo probó. Una pequeña lágrima atravesó su rostro, provocando un cierto asombro por parte de la chica. Ella comenzó a darse cuenta que aquél traje tenía un significado diferente al sexo.

-Te queda muy bien – Le dijo ella. Ante una pequeña sonrisa de ella, él le dijo: -Ve con tu familia. Éste viejo borracho se quedará adorando momentos mejores.

Mientras tanto, Carlos recorría comercios buscando un buen traje de Papá Noel. Ya tenía en mente disfrazar al vecino, quien era bastante frío, pero lograba soltarse cuando veía la sonrisa de aquella niña que tenía por vecina. Varios minutos después, Carlos se encontró con un sujeto disfrazado de Papá Noel, borracho, tirado contra un bocacalle, con una botella de vodka en la mano, boca abajo, casi muerto. Asustado, Carlos intentó levantarlo.

Ya de pie, el veterano dijo: - Gracias joven. Me parece que las cinco botellas de vodka me pegaron fuerte -. Carlos comenzó a transpirar de los nervios. No sabía cómo decirle lo que debía expresar. Lo dijo sin más: - Tiene el pantalón bajo señor. La gente le está viendo el paquete a Santa en este momento -. Luego de arreglarse, y sentirse incómodo al ver decenas de familias corriendo asustadas tras haberlo visto de esa manera y a una joven vestida de Mamá Noel haciéndole gestos obscenos y sacándole fotos, el sujeto le agradeció a Carlos.

-Muy buen traje. ¡Qué pena que no lo esté utilizando para alguien! ¿No tiene a nadie con quien actuar de Papá Noel – Dijo Carlos.

-¿Actuar de Papá Noel? – Preguntó asombrado el veterano.

De pronto, la hija de Carlos iba junto a su madre caminando cerca. Al ver a su padre con aquél veterano disfrazado gritó: -¡Papá Noel!-. Luego corrió hacia él y lo abrazó. Los ojos de aquél veterano se iluminaron como nunca antes, a la par de la sonrisa de aquella niña. Carlos por su parte se alegraba de la situación, y agradecía que Santa tuviera los pantalones puestos.

-Él vendrá con nosotros, ¿verdad? – Preguntó la niña a su padre, haciendo referencia a aquél fabuloso personaje.

-¿Quiere cenar con nosotros señor Papá Noel?- Preguntó Carlos. El sujeto disfrazado aceptó alegremente y lanzó la típica risa característica – jojojo.

La niña caminaba adelante con su madre. Detrás, Carlos le decía al sujeto: -Muchas gracias por actuar señor. ¿Cómo se llama? - . Ante la no respuesta, Carlos dijo: - ¿Secreto? Muy bien-. Luego pensó: - Está tan borracho que ni se debe acordar-. El sujeto le dijo: -Te agradezco esto. Hace mucho tiempo que no veía la felicidad de un niño ante mi presencia.

Y así, aquél amargado veterano pasó felizmente la NocheBuena junto a aquella niña, sus padres, y la hermana de la madre, quien resultó ser aquella prostituta que había contratado horas antes, quien fue con sus hijos y su esposo. Una hermosa cena surgió, haciendo de cuenta que no había pasado nada. Cuando todos los niños se fueron a dormir, nadie logró sonsacar el verdadero nombre de aquél sujeto, el cual se retiró poco más tarde, no sin dejar bajo el árbol de Navidad, varios regalos, que nadie supo donde los tenía ni de donde los había obtenido. Tampoco nadie supo adonde fue luego aquél gordito vestido de Papá Noel.

MUY FELIZ NAVIDAD!!!

Un deseo de éste escritor (Javier Braga) para todos los lectores de Sinteligente.

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